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Luis Miguel eclipsó a los queretanos

¿Se enteraron que Querétaro fue testigo de un fenómeno muy particular durante la noche del viernes? Al parecer El Sol salió en el Estadio Corregidora a las 20:20 horas, un amanecer muy particular que estuvo acompañado de brazaletes de luz, drones voladores y la paciencia de un público enamorado de Luis Miguel.

La cita entre Luis Miguel y Querétaro finalmente se pudo llevar a cabo sin contratiempos, luego de que la fecha original (30 de noviembre) no pudiera ser concretada como se tenía planeada,–no podemos culpar a la noche o a la playa, pero tal vez la lluvia tuvo algo que ver.

Por la situación del jueves (las lluvias y casi dos horas de espera), la gente se encontraba escéptica. Por la mañana habían saturado de preguntas a la boletera, eticket. “¿Y si llueve lo cancelan?”, “Hoy también hay pronóstico de lluvia, ¿el concierto se realizará?”, “por favor no nos vayan a cancelar otra vez”, eran algunos de los comentarios que dejaron en el post de Instagram.

Pero todas sus plegarias serían escuchadas. Ni una gota de agua cayó al suelo –dicen que algunos cuchillos fueron clavados en el suelo– durante todo el viernes. Nuevamente, con un poco de temor y tras haber prendido una infinidad de veladoras, el público acudió por segunda ocasión al llamado de Luis Miguel, el hijo favorito de México.

La cita era a las 20:00 horas; no obstante, para las 19:30 horas todavía seguían entrando asistentes al recinto y faltaban muchos por llegar a sus respectivas secciones.

Antes del encuentro con el cantante, un dron del equipo de Luismi voló sobre la audiencia, lo que provocó gritos, sonrisas y saludos por parte de los asistentes.

Para cuando el reloj marcó la hora tan esperada, el público empezó a aplaudir y a chiflar. El ptsd de un día antes era evidente y el que no comenzara el evento empezó a inquietar a algunas personas.

No obstante, Luis Miguel es un maestro en el factor sorpresa. Aproximadamente a las 20:20 horas las luces del estadio se apagaron y de las pantallas se empezaron a proyectar fragmentos de presentaciones pasadas del cantante.

Frente a nuestros ojos vimos a ‘Mickey’ convertirse en el ‘Luismi’ que conquistó corazones hace más de dos décadas atrás. La audiencia quedó conmovida, para algunos era ver la transformación del artista con el que crecieron y para otros era percatarse qué tal vez no llegaron lo suficientemente temprano para crecer con Luis Miguel, pero a tiempo para verlo en su máximo esplendor.

Luismi salió justo en medio del escenario con su característico y pulcro traje negro, y su brillante sonrisa. Parecía que el cantante hacía lo posible por contener su risa al arrancar el espectáculo con el tema “Será que no me amas”, sobretodo por la ironía de que fue la lluvia la que impidió que el artista y el público se transmitieran amor una noche antes.

Se sabe que las presentaciones de Luismi ocurren en un abrir y cerrar de ojos. Son como el amanecer, un bello e intenso instante que merecen que te tomes un tiempo para sentarte y apreciar los matices.

El cantante no hace pausas. Una vez en el escenario adopta un profesionalismo único e impecable. Se encuentra pendiente de todo lo que ocurre en su concierto, desde el nivel de sonido, el cambio de canción y entrada de sus músicos.

Cautivó al público con su sonrisa, su voz y sus emblemáticos movimientos de baile. Era evidente las canciones que eran las favoritas de la audiencia por la pasión que le metían a cantarlas y acompañar al cantante.

En un punto de la noche, lo acompañó al escenario un grupo de mariachis. Mientras que ellos tocaban, Luismi tomó un pequeño descanso. A su regreso, sorprendió al público con un cambio de outfit y con los temas “Fiesta del mariachi”, “El Balajú”, “Si nos dejan”, y “La Bikina”, de la cual al termino dejo salir una lluvia de confetti que cubrió al público.

Casi al final aventaron al público unas pelotas negras con el logo de Luis Miguel, las cuales rebotaron por todo el público. Las canciones que más movieron a la gente fueron “Cuando calienta el Sol”, “La chica del bikini azul” y “ahora te puedes marchar”.

Al término de la última canción recibió una ovación por parte del público. La gente no quería que se fuera, le cantaban “otra, otra, otra” y “ole, olé, olé, Luismi, Luismi”. El cantante hacía gestos de no poder más y de alineó junto con sus músicos para hacer la reverencia final. No obstante, la insistencia del público fue tanta que el cantante regresó por una última rola al escenario. “Cucurrucucú paloma” fue el tema para el encore del concierto.

Por la euforia y la respuesta de la gente, no es tan exagerado decir que la velada que prometía ser el concierto del año, cumplió con las demandas y expectativas de los queretanos. Ahora ni la lluvia, ni la noche, ni la playa fueron una excusa para que Querétaro y Luismi dijeran que se aman.

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