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Palomitas de maíz vuelven a crujir en cines de Chile

Las palomitas de maíz volvieron a crujir en los cines chilenos el jueves cuando reabrieron parcialmente sus salas, con aforo limitado, tras 11 meses de cierre obligatorio por la pandemia.

Casi la totalidad de los espectadores que entraron a alguna de las salas llevaban las clásicas palomitas y gaseosas en sus manos. Antes de ingresar caminaron por pasillos que les indicaban por dónde moverse. “Tomar distancia será un clásico del cine” y “Cuidarse no es ficción, mantén tú distancia”, se leía en el piso.

Rebeca llegó al cine con su hija para ver la película infantil “100%Lobo”.

“Mi hija siempre pasaba por acá y no entendía por qué el cine seguía cerrado”, dijo a The Associated Press.

Javier, en tanto, dijo que “estaba esperando la apertura para poder volver a disfrutar de las películas”, por lo que el retorno de la gran pantalla lo hacía feliz.

La mayoría de las entradas se compran en línea, al igual que la comida y bebidas, que se retiran en los quioscos de las salas. Las entradas y salidas de las funciones son con horario diferido para reducir la posibilidad de contagios.

Los cines autorizados para abrir son los ubicados en las comunas que están en las fases intermedias de restricciones sanitarias. En las etapas 3 y 4 en cada sala puede haber un máximo de 50 o 100 personas, según el nivel de restricción del barrio.

Los espectadores deben usar mascarilla cuando no estén comiendo y sentarse entre butacas bloqueadas al costado, atrás y adelante para respetar el distanciamiento físico. “Si yo vengo con mi grupo familiar podemos sentarnos todos juntos”, precisó el jueves el ministro subrogante del Trabajo, Fernando Arab.

A los exhibidores de películas una de las medidas que los convenció de reabrir con público limitado fue el permiso para la venta de comida y bebidas, que representa una parte importante de sus ingresos.